En Medellín, un grupo de diseñadores creó un árbol artificial gigante cuya corteza contiene más de 3.000 microchips con fragmentos de obras literarias. Al tocar la superficie, los visitantes pueden escuchar versos, cuentos y poemas que emergen como susurros.
La instalación fue ubicada en un parque público para fomentar la lectura de manera innovadora.
Los creadores afirman que el proyecto busca unir naturaleza, tecnología y literatura, ofreciendo un espacio inmersivo para niños y adultos.
El “árbol de libros” ha sido tan exitoso que otras ciudades estudian replicarlo como recurso educativo y turístico.

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