En un giro que sacude la política israelí, Benjamin Netanyahu pidió formalmente ser indultado; una decisión que, según dijo, busca evitar que “la continuación del juicio” desgarre por dentro a la nación. El primer ministro, procesado por corrupción desde hace casi seis años, sorprendió al confirmar el domingo que había entregado la solicitud al presidente, Isaac Herzog.

La reacción desde la oficina presidencial llegó de inmediato. El equipo de Herzog calificó el pedido como “una solicitud extraordinaria que conlleva importantes implicaciones”, y añadió que, una vez reunidas todas las evaluaciones necesarias, el mandatario “considerará la solicitud de forma responsable y sincera”.

La presión internacional también se ha hecho sentir. A principios de este mes, el presidente estadounidense,

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