En los campos que rodean a Marcos Juárez, la agricultura convive con el ritmo urbano que avanza y con un clima cada vez más exigente. Allí, un grupo de productores decidió frenar la rutina, observar sus lotes y preguntarse qué más podía ofrecerles la tierra. La respuesta apareció en un fruto de cáscara dura, de crecimiento pausado pero firme: el pecán .

La Estación Experimental del INTA Marcos Juárez acompañó esa inquietud desde el principio y ayudó a ordenar las decisiones. Más que sumar un cultivo, la propuesta buscó abrir un abanico de alternativas para que cada productor eligiera estrategias acordes a su realidad.

Recién después de esa mirada amplia se incorporaron los primeros nogales y se diseñaron prácticas de manejo pensadas para convivir con los centros urbanos cerca

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