En Santa Rosa, un islote peruano en la triple frontera amazónica, sobrevivir significa recolectar agua de lluvia en barriles, vivir sobre pilotes para escapar de las crecidas y cruzar en bote hasta clínicas colombianas o brasileñas. Ahora, una disputa entre Perú y Colombia ha puesto a esta comunidad olvidada bajo un repentino foco de atención.

Una isla atrapada entre mapas y ministerios

Santa Rosa no debía importar. El islote emergió de sedimentos amazónicos mucho después de que Perú y Colombia fijaran su frontera en papel, definiendo el límite por el canal más profundo del río. Pero la política rara vez es tan fluida como el agua.

Hogar de unas 3,000 personas, el islote se ha convertido en motivo de disputa. Lima insiste en que Santa Rosa pertenece al Perú según tratados centenarios. B

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