En plena crisis humanitaria, cuando más de la mitad de los hogares venezolanos reportan no tener acceso estable a alimentos, el régimen de Nicolás Maduro volvió a demostrar que sus prioridades no son el bienestar del pueblo, sino la perpetuación de un proyecto político que ha hundido al país en la miseria. La decisión del gobierno chavista de restringir y obstaculizar la ayuda alimentaria internacional deja a millones de venezolanos aún más expuestos a la desnutrición y la pobreza extrema.
De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) , la asistencia que llegaba a más de 1,5 millones de personas en Venezuela se reducirá a la mitad por falta de fondos y por trabas del propio régimen. En cifras concretas, mientras en 2023 se logró distribuir comida a más de un millón de niños