Un asaltante armado con tres pistolas disparó a través de las vidrieras de una iglesia católica donde los alumnos de una escuela parroquial asistían a misa el miércoles, matando a dos niños e hiriendo a otras 17 personas, informaron las autoridades.

El tiroteo terminó cuando el único sospechoso, identificado como Robin Westman, de 23 años, se quitó la vida en la parte trasera de la iglesia, indicó el jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, quien se negó a revelar un posible motivo del ataque.

Un mensaje grabado en video del sospechoso mostró que Westman sufría de depresión y estaba fascinado por los autores de tiroteos masivos anteriores.

El director del FBI, Kash Patel, declaró que su agencia estaba investigando el ataque como un “acto de terrorismo doméstico y delito de odio con

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