Las vacaciones prometidas en Disney se transformaron en una huida de la violencia en espiral de Guayaquil, llevando a una madre y a su hija al largo laberinto del asilo en EE. UU. Su travesía refleja el descenso de Ecuador al terror, la rigidez de la ley estadounidense y el limbo que se extiende durante años tras una fuga desesperada.
Unas vacaciones que se volvieron escape
Gabriela—un alias—vivía una vida que parecía de clase media. Trabajaba en un canal de televisión, pagaba una hipoteca y enviaba a su hija a una escuela privada en Guayaquil. Creía que los titulares sobre pandillas y rutas de cocaína eran horrores reservados para los “millonarios”, no para familias como la suya.
Esa ilusión colapsó con una llamada. Una voz mencionó su placa y su lugar de trabajo, prometiéndole balas s