Desde los cinco años, la vida de don Luis giró en torno a la religión . El padre Juan María Navarrete lo llevó al seminario , donde su juventud transcurrió en una disciplina estricta, enfocada en la iglesia.
Más tarde, trabajó durante 22 años en la compañía americana Anderson Clayton, aunque siempre supo que estaba preparado para ser misionero : “La vida enseña mucho, pero nuestro Señor nos da libre albedrío para caminar”, afirma.
Don Luis se casó con Josefina , quien falleció joven, dejándolo viudo . “Nunca me volví a casar. Dios me bendijo con tres hijos : un contador en Hermosillo, una hija en Empalme y la más chica en Tijuana. Tengo nietos y bisnietos, una familia prolífica, gracias a Dios ”, comparte con orgullo.
Pasatiempos y vida en el asilo
Aunque ya no sa