Corro por mí, para recordarme de lo que soy capaz y romper estigmas. Corro por mi familia, mis amigos y para quienes me ven y se atreven a pensar: “yo también puedo”.

Gerardo Garza

Hay un momento antes de cada carrera en el que cierro los ojos y pienso: aquí vamos otra vez. Y no es nerviosismo, es esa mezcla rara entre calma y adrenalina. Aunque sé que no voy a correr con mis piernas, escuchar el trote de la gente me hace sentir como si lo hiciera. Sería fácil pensar que es solo sentarse y dejar que te empujen. Lo que no saben es que también vivo con los desafíos de ese maratón… solo que de manera distinta. Publicidad

Corro porque un día me dijeron que no podría hacerlo. Que mi destino era una vida en cama, con respirador y límites que en ese momento parecían definitivos. No fue un dia

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