El SUV eléctrico más vendido del planeta acaba de recibir un tratamiento radical. Tesla presentó en Europa, Oriente Medio y África el nuevo Model Y Performance , una variante diseñada para quienes buscan algo más que eficiencia. Este vehículo familiar deja de ser un auto práctico y se convierte en un eléctrico capaz de acelerar de cero a 100 km/h en apenas 3.5 segundos gracias a sus 460 caballos de fuerza . Las entregas en la región iniciarán en septiembre de 2025, con precios que arrancan en 61,990 euros, aproximadamente 1,352,461 pesos.
El modelo se inspira en el reciente Model 3 Performance , pero adaptado a un cuerpo más grande. Conserva la filosofía de Tesla de ofrecer un producto con prestaciones de superdeportivo , aunque manteniene espacio y autonomía para viajes largos. Su batería de alta densidad alcanza 580 kilómetros bajo ciclo WLTP , una cifra apenas inferior a la versión Long Range , lo que en teoría lo coloca como un eléctrico equilibrado entre potencia y eficiencia. La marca lo presentó como el tope de gama del SUV más vendido, en un intento de reforzar su aparente dominio en el mercado global.
La llegada del Model Y Performance responde a la creciente competencia de fabricantes que han elevado el estándar de los deportivos eléctricos. Hyundai con el Ioniq 5 N y Porsche con el Macan EV ya ofrecían opciones en este segmento. Tesla no podía quedarse atrás y la respuesta es este SUV que combina un diseño exterior más agresivo, interior cargado de tecnología y chasis con suspensión de nueva generación. El objetivo es mantener el liderazgo en ventas, pero también recuperar atractivo entre quienes buscan emociones al volante.
Desde afuera, el Performance exhibe un estilo discreto pero contundente. Monta rines Arachnid 2.0 de 21 pulgadas, frenos con pinzas rojas y un kit aerodinámico que incluye tomas de aire más grandes, difusor más profundo y alerón en fibra de carbono . La insignia específica en la parte trasera lo diferencia de las versiones comunes sin caer en exageraciones. Es un lenguaje visual que transmite velocidad sin romper con la sobriedad del Model Y .
Por dentro, la transformación es evidente. Estrena asientos deportivos con cabeceras integradas, calefacción, ventilación y ajuste eléctrico. El tablero se reviste con fibra de carbono y ahora enmarca una pantalla central de 16 pulgadas , con mayor resolución que la del resto de la gama. El sistema de audio de 15 bocinas con subwoofer estándar que busca reforzar la atmósfera premium , mientras el software mantiene la ya conocida interfaz de Tesla , con funciones de entretenimiento, navegación y control del vehículo.
El corazón de este modelo está en su mecánica. Utiliza dos motores eléctricos para lograr tracción total, con 460 caballos de fuerza que lo convierten en uno de los SUVs eléctrico más rápido que Tesla vende fuera de Estados Unidos. Aunque es ligeramente más lento que el Model 3 Performance y que el Hyundai Ioniq 5 N, aún es un vehículo que podría enfrentarse a deportivos de combustión mucho más caros. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 kilóemtros por hora.
Más tecnología en el Model Y Performance en favor del placer de conducir
La dinámica de conducción también recibe mejoras. Abandona los amortiguadores de frecuencia selectiva y los sustituye por un sistema de amortiguadores continuamente variables controlados de forma electrónica. El chasis se combina con suspensión reforzada y nuevos modos de manejo que permiten incluso configurar el reparto de potencia en el eje trasero para lograr una experiencia más cercana a un deportivo puro.
La estrategia de Tesla es clara: convertir al Model Y , ya de por sí líder en ventas, en un objeto de deseo para quienes quieren desempeño sin sacrificar autonomía. Con precios superiores a las versiones Long Range, la apuesta se centra en un cliente dispuesto a pagar más por potencia, diseño y exclusividad. A falta de confirmación oficial sobre su llegada al continente americano, el Model Y Performance comienza su aventura en mercados donde la marca de Elon Musk necesita reafirmar su hegemonía frente a una competencia que no deja de crecer.