Se repite en la Península un problema que condiciona cada verano a sus habitantes, a la conciencia de los que advierten de la importancia de la naturaleza y del valor supremo de luchar por conservar la naturaleza. Son los arrasadores incendios que inflamaron al país desde el norte hasta el sur. Y se demanda para el caso lo que el supremo líder del PP proclamó, que es un trabajo de “previsión” y de “planificación”. Asunto que atañe por completo a las comunidades autónomas, es su competencia, muchas gobernadas por ellos. De lo cual se deduce, como ocurrió con la dana de Valencia, que lo que ha sucedido tiene un culpable, el gobierno, por no proporcionar medios. Pero los hechos se dan la vuelta y ahí nos vamos a encontrar, proclamó el presidente Sánchez. Porque, por primera vez en la historia

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