Milenio Digital Ciudad de México / 29.08.2025 07:53:00
El público entra a la sala y llega a Galilea, poco antes de la muerte de Jesús de Nazaret, en la época en que Juan El Bautista (Iokanaan) pronuncia las palabras que cambiarán al mundo: “El Mesías ha venido”. Es el cumpleaños de Herodes Antipas, tetrarca de la región; hay una gran fiesta y la luna está muy extraña, presagios llenan de misterio la noche. Salomé, princesa de Judea, se encuentra con el profeta Iokanaan, prisionero de Herodes, cuya voz anuncia la llegada del Mesías y su rechazo despierta en la joven una mezcla de fascinación, deseo y venganza. En un acto que marca la historia, exige a su padrastro la cabeza del profeta en una bandeja de plata.
Oscar Wilde, desde su mirada transgresora, puso en 1891 a su Salomé los at