El Senado de la República volvió a ser noticia, pero no por sus debates. El miércoles, el priista Alejandro "Alito" Moreno y el neomorenista Gerardo Fernández Noroña protagonizaron una trifulca vergonzosa. Con el Himno Nacional de fondo, se lanzaron manotazos, empujones, amenazas y mentadas de madre, como si la política mexicana se redujera a una riña de barrio.

Lo más triste es que se trató de dos impresentables. Fernández Noroña, que lleva años haciéndose rico defendiendo a los pobres, cree que por presidir la Comisión Permanente del Congreso posee una superioridad moral que nunca ha tenido. Cuando Moreno lo encaró, lejos de responder, corrió protegido por varios legisladores, entre ellos Jorge Carlos Ramírez Marín, expriista yucateco que en 2012 fue operador clave de Enrique Peña Nieto

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