
Cuando hablamos del paseo del perro , muchas personas creen que lo más importante es el tiempo que dura el paseo o la distancia recorrida. Sin embargo, los adiestradores caninos aseguran que lo que más valoran los perros es la posibilidad de explorar el mundo a través de su olfat o. Y es precisamente en este punto donde muchos dueños cometen un error garrafal: negarles esta posibilidad. Hay que tener en cuenta que el olfato es su sentido más desarrollado , y a través de él obtienen información sobre su entorno.
A diferencia de los humanos, que tenemos alrededor de cinco millones de receptores olfativos, los perros tienen entre 200 y 300 millones , dependiendo de la raza. El olfateo no es un simple capricho, sino una verdadera necesitad emocional; numerosos estudios han demostrado que los perros que pueden olfatear durante los paseos se sienten más equilibrados y muestran menos comportamientos agresivos. Por lo tanto, un paseo de media hora en el que el perro pueda olfatear a su aire puede ser mucho más beneficioso que un paseo de una hora a paso rápido y tirando constantemente de la correa.
No cometas este error en el paseo con tu perro
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A través del olfato, los perros no sólo reconocen aromas, sino que cada olor les transmite información muy valiosa sobre el entorno . Sin embargo, muchas personas, por impaciencia o desconocimiento, tienden a tirar de la correa cada vez que el perro se detiene durante el paseo.
Por ejemplo, si se para a olfatear un poste en el que anteriormente ha orinado otro perro, puede saber si era macho o hembra, joven o adulto, estaba sano o enfermo… Los perros pueden detectar feromonas y cambios químicos que revelan información biológica .
Los perros no conciben el paseo como lo hacemos nosotros. Para ellos no importa tanto llegar al parque en unos pocos minutos, sino todo lo que pueden explorar y descubrir en el trayecto . Teniendo esto en cuenta, tirar de la correa y obligarlo a avanzar es, en realidad, un acto que les genera frustración y estrés.
Riesgos de impedir el olfateo
Restringir el olfateo de forma sistemática puede tener consecuencias muy negativas para el bienestar del animal. Cuando no puede detenerse a explorar el entorno, se frustra, acumula ansiedad y, con el tiempo, puede adoptar comportamientos agresivos, como ladrar en exceso o romper los muebles.
Por otro lado, el olfateo tiene un gran poder terapéutico. Para los perros, detenerse a oler reduce los niveles de cortisol , la hormona del estrés, y promueve un estado de calma. No es casualidad que después de un paseo en el que han tenido la posibilidad de explorar, vuelvan a casa más tranquilos y felices.
Precauciones
Por supuesto, no todo lo que hay en la calle es seguro. Como dueños responsables debemos asegurarnos de que nuestro perro no huela ni ingiera sustancias que puedan ser tóxicas , como restos de comida en mal estado, heces de otros animales o productos químicos. Lo ideal es permitirle oler libremente pero supervisando con atención.
La clave está en cambiar nuestra mentalidad . No debemos ver el paseo como una simple obligación para que el perro haga sus necesidades, sino como un tiempo de calidad que podemos compartir con él. Ahora bien, debemos tener paciencia y, sobre todo, mucha empatía.
En lugar de tirar de la correa para volver a casa lo antes posible, podemos aprovechar esos minutos de olfateo para bajar el ritmo y mejorar el vínculo con nuestra mascota.
Consejos prácticos
El paseo es uno de los momentos más importantes en la rutina diaria de un perro , y el no permitirle explorar es el peor error que podemos cometer. Asimismo, hay una serie de recomendaciones que debemos seguir:
- Las correas largas o extensibles, siempre que el entorno lo permita y sea seguro, son muy útiles porque ofrecen una mayor libertad de movimiento para explorar a su ritmo y, sobre todo, olfatear sin sentirse limitado por los tirones constantes.
- Otro aspecto clave es la variedad de rutas. Al cambiar de calles, visitar diferentes parques o incluso explorar nuevas zonas verdes, el perro se encuentra con olores distintos, lo que estimula su mente y evita la rutina.
- Además, podemos complementar la experiencia con juegos de olfato. Estos consisten en esconder premios o pequeños trozos de comida en el césped, detrás de arbustos o incluso en el hogar, de modo que el perro deba olfatear para encontrarlos.
La próxima vez que salgas con tu perro , recuerda que el paseo no es simplemente caminar: es un viaje sensorial donde cada olor juega un papel fundamental. Ten paciencia, acompáñalo y deja que disfrute de lo que más le apasiona. En esos instantes, no solo estará siendo feliz, sino también más sano, equilibrado y en paz consigo mismo.