Antes de mirar el móvil, antes de hablar con nadie, hay un gesto casi sagrado: preparar café. Más allá de espantar el sueño, esa taza podría tener un beneficio inesperado para tu salud: proteger tu hígado.

Un enemigo invisible. Cada vez más personas conviven con un diagnóstico que suele pasar desapercibido durante años: el hígado graso. Una enfermedad que en España afecta a uno de cada cuatro adultos, según la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). ¿No se puede detectar antes? El punto es que el hígado acumula grasa de forma silenciosa. Al principio no duele, no molesta y no avisa. Solo cuando avanza ya deviene en problemas más graves como fibrosis, cirrosis o cáncer hepático.

La acumulación puede deberse principalmente a dos causas : la enfermedad hepática alcohólic

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