El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas se conmemora el 30 de agosto de cada año para visibilizar esta grave violación a los derechos humanos y reafirmar el compromiso de los Estados en la investigación y sanción de los responsables.
Su historia se remonta a la lucha de la sociedad civil, especialmente en América Latina.
Origen de la fecha
En 1982, la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM) propuso el 30 de agosto como el Día Internacional del Detenido-Desaparecido.
La elección de esta fecha se debió a la importancia de visibilizar la problemática de las desapariciones forzadas, que utilizaron como una estrategia sistemática de terror por parte de dictaduras militares en América Latina durante las décadas de