Cuando Sandra y Daniel escucharon el título “fentanilo contaminado” de fondo, en un noticiero de televisión esa noche, apenas habían pasado 15 días de la muerte de su hijo. Daniel Oviedo, que llevaba el mismo nombre que su papá, tenía 44 años el día que sus padres lo vieron con vida por última vez. Una disfunción renal hacía que durante los últimos 16 años tuviera que dializarse periódicamente, pero esa internación fue distinta a las anteriores: después de su intervención en el Hospital Italiano La Plata, Daniel falleció.

Si bien en la partida de defunción sus padres leyeron “shock séptico”, algo en lo que decían los periodistas les llamó la atención: los profesionales del mismo hospital donde había estado internado su hijo habían detectado una contaminación en ampollas de fentanilo para

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