Por Karina Rocha
En la Sierra de Guadalupe se desarrolla una de esas búsquedas masivas que el gobierno presume como inéditas aunque en realidad revelan la podredumbre que por años se intentó esconder bajo alfombras institucionales, durante tres semanas supuestamente se peinarán miles de metros cuadrados para dar con los desaparecidos, como si apenas se hubieran enterado que existían.
Ya en los dos primeros días se encontraron cinco posibles restos humanos y ciento cincuenta prendas de vestir, es decir, un verdadero cementerio a cielo abierto convertido en vitrina mediática, la autoridad posa con chaleco fosforescente y casco nuevo mientras las madres buscadoras, las únicas verdaderas heroínas, caminan con la desesperación de quien busca a su hijo entre zapatos viejos y peluches manchados