La reforma al sistema de pensiones de 2020, una de las transformaciones estructurales más ambiciosas del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, comienza a mostrar sus frutos de manera tangible, delineando un nuevo contrato social para la vejez en México.

Los datos presentados por la Consar no son solo cifras; representan una reversión parcial de una deuda histórica del Estado mexicano con sus trabajadores, heredada del modelo neoliberal de las AFORES instaurado en 1997.

El sistema anterior, basado en contribuciones definidas y sujeto a la volatilidad del mercado, condenaba a una mayoría a una tasa de reemplazo (el porcentaje del último salario que se recibe como pensión) que rondaba el 30% o 40%, muy por debajo del 70% recomendado por la OCDE para mantener un nivel de v

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