El tiburón ballena parece salido de una leyenda marina. Puede medir lo mismo que un ómnibus y pesar hasta veinte toneladas , pero su historia está muy lejos del terror.
Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Marine Science revela que la amenaza no proviene de este gigante , sino que la sufre en carne propia: casi ocho de cada diez tiburones ballena en Indonesia tienen cicatrices causadas por personas .
Durante trece años, un equipo de científicos reunió información en Bird’s Head Seascape , un área marina ubicada en el extremo noroeste de la isla de Nueva Guinea, dentro de la provincia de Papúa Occidental, Indonesia.
Esta región alberga una de las mayores poblaciones de tiburón ballena del planeta, que se congregan en aguas donde abundan plataformas llamadas