
El futuro de las pensiones ya no es un tema de debate únicamente en España. En Alemania, en concreto, el canciller Friedrich Merz ha lanzado una propuesta que está dando mucho que hablar: que los jóvenes empiecen a ahorrar desde la infancia para poder jubilarse con dignidad. Un consejo que no vino solo, sino acompañado de un plan estatal que busca cambiar por completo la relación de los ciudadanos con el dinero y el momento de jubilarse.
La presión demográfica y económica que enfrenta Alemania pasa por una problemática similar a la española: una población envejecida, una tasa de natalidad por los suelos y u n sistema de pensiones que cada año resulta más difícil de sostener. Y de ahí que comiencen a generarse propuestas como la de incentivar el ahorro desde la niñez, algo que por otro lado tampoco resulta mala idea si se trata de hacer que los jóvenes sean responsables con el dinero, pero también hay voces críticas con el hecho de ver ideas como esta como una solución para poder mejorar la problemática con las pensiones. Y más cuando ese ahorra precisamente, lo va a pagar el propio estado.
Alemania cambia las reglas de la jubilación
El sistema público de pensiones en Alemania está en jaque. A finales de este año 2025, casi 20 millones de ciudadanos pertenecientes a la generación del baby boom se habrán jubilado , mientras apenas 13 millones de jóvenes entrarán al mercado laboral. La brecha es demasiado grande y tiene consecuencias directas: cada vez menos trabajadores sostienen a cada vez más pensionistas. Esta situación, que hace sólo unos años parecía un problema a largo plazo, se ha convertido en una de las mayores problemáticas.
El presupuesto federal alemán ya dedica una cuarta parte a cubrir pensiones , y aun así, no es suficiente. Las tensiones dentro del propio gobierno lo reflejan. Mientras unos quieren mantener el nivel actual de pensiones en torno al 48 % del último salario, otros piden elevar la edad de jubilación. La ministra de Economía Khaterine Reiche , ha sido tajante a este respecto, explicando que no los alemanes no pueden pasar un tercio de nuestra vida adulta sin trabajar. Pero la verdadera revolución llega de la mano del canciller Merz, que apuesta por otro camino, sin duda sorprendente: el ahorro en los niños.
El plan de los diez euros: una idea presente con visión a largo plazo
La propuesta es que a partir de 2026, si todo sigue adelante, los niños alemanes entre 6 y 18 años recibirán del Estado 10 euros mensuales, que se depositarán directamente en una cuenta de inversión. En total, al cumplir la mayoría de edad, cada uno de ellos podría haber acumulado 1.440 euros , que continuarían creciendo con los años gracias a los intereses generados. Y lo más interesante: estas ganancias estarían exentas de impuestos hasta el momento de la jubilación.
Este plan no sólo busca crear un colchón financiero individual. También pretende familiarizar desde temprano a los jóvenes con los mercados de capitales, inculcar educación financiera y cambiar el paradigma aunque vaya a tener un coste de unos 1.500 millones anuales. Pero Merz lo defiende de forma clara: «costaría menos que las subvenciones federales cada vez más elevadas al seguro de pensiones» y además serviría a cada alemán para que pudiera «constituir un capital propio».
Críticas por parte de los sindicatos
Como era de esperar, no todos han aplaudido la propuesta. El sindicato IG Metall ha sido especialmente crítico, dado que consideran que el esfuerzo debe centrarse en reforzar el sistema público, y no incentivar «planes privados en mercados bursátiles»
Pero aquí entra una cuestión de fondo que deberíamos plantearnos también en España: ¿podemos seguir confiando ciegamente en que el sistema público bastará? ¿O es hora de abrir el debate sobre nuevas formas de complementar, sin sustituir, el modelo que conocemos? Porque si bien es cierto que los mercados de capitales conllevan riesgos, también lo es que muchos países han empezado a diversificar sus sistemas para evitar el colapso total.
De hecho, la situación española no es tan distinta. Nos enfrentamos a una tormenta demográfica y económica parecida , con la diferencia de que aquí aún no se han tomado decisiones de calado más allá de alargar la edad de jubilación o de promover también ahora, la posibilidad de volver a trabajar estando jubilado.
¿Entonces seguirá España este modelo de ahorro alemán? De momento nadie ha propuesto algo similar pero lo cierto es que la propuesta del canciller Merz, guste o no, ha puesto sobre la mesa una conversación que ya no se puede seguir aplazando. Si seguimos confiando en que el sistema aguantará por sí solo, quizá dentro de unos años nos encontremos haciendo lo que ahora muchas critican : improvisar soluciones en mitad del caos que es posible que se genere dado además que el coste de la vida sigue aumentando y la demografía sigue cayendo.