Cada día, millones de cajas de cartón salen de nuestros hogares rumbo al contenedor azul. Son el último eslabón de un ciclo de consumo acelerado en el comercio online. Sin embargo, ese material, tan cotidiano que ni lo miramos dos veces, podría estar a las puertas de una segunda vida inesperada: convertirse en combustible para generar electricidad a gran escala.

Un residuo que entra en el mapa energético. Un equipo de ingenieros de la Universidad Nottingham ha demostrado por primera vez que el cartón usado puede emplearse como una fuente eficaz de biomasa en centrales eléctricas. La investigación, publicada en la revista Biomass and Bioenergy , compara el cartón con un referente habitual de la biomasa industrial: el eucalipto.

Los ingenieros no se limitaron a ver cómo ardía el cartó

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