El Congreso de Estados Unidos ha presentado un informe que acusa al gobierno chino y al Partido Comunista de China (PCCh) de manipular los precios de minerales estratégicos, centrándose especialmente en el litio. Esta investigación, realizada por una Comisión Bicameral compuesta por seis legisladores republicanos y seis demócratas, revela cómo China busca mantener su dominio global y extorsionar a otros países mediante políticas agresivas y prácticas monopólicas.

El informe destaca tres casos emblemáticos: el carbón, los elementos de tierras raras y el litio. En particular, se prevé que Argentina se convierta en 2030 en el tercer país del mundo en refinación de litio, medido en "carbonato de litio equivalente". Sin embargo, a pesar de contar con recursos limitados, China ha logrado dominar el mercado a través de adquisiciones masivas en el extranjero y manipulaciones de precios en las bolsas de metales.

Desde finales de los años 90, China ha declarado estratégicos minerales como las tierras raras, adquiriendo activos internacionales y manipulando precios para consolidar su posición monopólica. Un ejemplo histórico es la compra en 1995 de una subsidiaria de General Motors en Indiana, que cerró para trasladar la producción a China. Para 2010, China controlaba el 90% del procesamiento mundial de tierras raras y utilizó esta posición para bloquear ventas a Japón durante un conflicto diplomático.

En el caso del litio, el PCCh incluyó este mineral en su lista de "estratégicos" en 2017 y desde 2022 ha fomentado la extracción de litio de salmueras, lo que ha impulsado una ola de adquisiciones internacionales. Actualmente, China controla indirectamente el 26% de la mina australiana Greenbushes a través de Tianqi y posee el 65% de la mina Goulamina en Mali mediante Ganfeng, dominando así cuatro de las cinco mayores operaciones de litio en el mundo. Además, controla entre el 60 y el 80% de la refinación global, lo que le ha permitido aplicar una conducta monopolista.

El informe también menciona que en 2021, el gobierno chino intentó coordinar toda la cadena del litio para contener el aumento de precios, con órdenes de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC). En agosto de 2022, una crisis eléctrica en Sichuan, que aporta el 29% de la producción interna de litio, provocó un aumento del precio del carbonato de litio a casi USD 80.000 la tonelada. Posteriormente, la NDRC emitió una orden para reducir los precios a niveles cercanos a los costos fijos, lo que resultó en un desplome del 75% hacia finales de 2023.

Estas acciones han llevado a que más de la mitad de las minas de litio en China operen a pérdida, con el objetivo de saturar el mercado y eliminar competidores occidentales. El informe sostiene que el Partido Comunista Chino es responsable de estas prácticas desleales contra los productores de litio de EE.UU. y de los riesgos que implican.

En el contexto argentino, este informe podría tener repercusiones en las relaciones comerciales y políticas, especialmente considerando el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos. Argentina, junto con Brasil y China, son los principales socios comerciales del país, aunque enfrenta un déficit bilateral con China de USD 7.266 millones en los primeros diez meses de 2025, frente a un superávit de USD 748 millones con EE.UU.

Argentina produjo entre 130.000 y 140.000 toneladas de carbonato de litio en 2024 y se proyecta que será el tercer mayor refinador mundial en 2030, detrás de China y Chile. China tiene una fuerte presencia en el sector litífero argentino: Zijin Mining lidera el proyecto Tres Quebradas en Catamarca, mientras que Ganfeng opera en Cauchari-Olaroz (Jujuy) y Marianas (Salta). Ganfeng también ha recibido recientemente la aprobación ambiental para el megaproyecto Pozuelos-Pastos Grandes-Sal de la Puna, valorado en cerca de USD 2.000 millones.

Jonathan Evans, CEO de Lithium Americas, criticó duramente las prácticas chinas, afirmando que "el Partido Comunista Chino apoya activamente a sus empresas en la compra de activos en el exterior". En los próximos meses, será clave observar cómo el gobierno argentino equilibra su alianza política con Estados Unidos y la presencia económica china en la producción local de litio, especialmente en decisiones sobre megaproyectos como el de Ganfeng.