El fanatismo de Javier Milei por Donald Trump lo empuja a humillarse pero no a imitarlo . La sumisión alcanza a la diplomacia, donde la Argentina fue arrastrada a votar en contra de una resolución de Naciones Unidas destinada a prevenir y poner fin al uso de la tortura. Votó junto a Estados Unidos, en cuyas bases militares instaladas en los países invadidos practicaban vejaciones y tormentos que quedaron expuestos por la filtración del ex soldado Chelsea Manning; e Israel, cuyo primer ministro Benjamin Netanyahu tiene una orden de captura internacional por cometer un genocidio en Gaza que incluye crímenes de guerra, ataques directos e intencionales a población civil, asesinato, persecución y el uso del hambre como método de guerra. Esta semana Milei recibió al canciller israelí Gideo

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