Desde que finalizó la última dictadura, todos los presidentes electos coincidieron, con sus más y sus menos, en dos premisas fundamentales sobre las que se cimentó el edificio en el que se consolidó la democracia argentina: condenar a las violaciones a los derechos humanos cometidas desde el Golpe de 1976, y evitar que los militares pudieran volver a constituirse como un actor político de trascendencia. Se trataba de un acuerdo básico, quizá la única política de Estado, que pudo consensuar la dirigencia en su conjunto desde 1983. Hasta que irrumpió Javier Milei.
Para el líder de la Libertad Avanza, es hora de que la sociedad modifique su imagen sobre las Fuerzas Armadas porque, asegura, es tiempo de olvidar los crímenes que se cometieron . Se termina así el consenso en torno a la prima

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