Bruselas.— Invocando miedos generados por el desconocimiento y prometiendo soluciones simples a desafíos complejos y de larga data, las fuerzas populistas de extrema derecha constantemente han ganado posiciones en la vida pública de los países de la Unión Europea (UE) durante las últimas dos décadas.

Sin embargo, aunque la fórmula tramposa, basada en exaltar el encono y la polarización social, está lejos de agotarse, los populistas están comenzando a caer por su propio peso cuando se ven confrontados con las realidades de tener a su mando la dirección de una nación y son incapaces de traducir su retórica en soluciones concretas.

Aquellos que logran mantenerse en el cargo, es porque se ven obligados a cambiar de estrategia . Muestran disciplina ante los candados de

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