Europa vive una crisis energética e industrial que ha reabierto viejos temores: fábricas que pierden competitividad, hogares castigados por el gas y un debate político que mira hacia atrás. Pero detrás del ruido, los datos cuentan una historia completamente distinta: Europa no está retrocediendo. Está liderando la mayor transformación energética del mundo. Y en el centro de esa transformación hay una tecnología que ya está cambiando las reglas: las bombas de calor.

El problema real: una industria atrapada por el gas. Buena parte de la opinión pública cree que la industria europea se encarece por culpa de las políticas climáticas. Pero, tal y como señala Jan Rosenow , profesor de energía de Oxford, en EUobserver, la realidad es exactamente contraria: "No acepto el análisis que subyace a

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