Hubo un momento, seguramente hace menos de un año, en el que viste una imagen en Internet y simplemente la creíste. No te paraste a analizarla, ni a buscar su contexto. No pensaste "¿será real?", simplemente la procesaste como información, y p'alante.

Ese momento no va a volver .

Ya no hablamos de deepfakes muy currados que engañan a algún periodista (de aquello ya advertimos hace siete añazos ). Hablamos de algo muchísimo más banal y por eso mismo más devastador:

Tu cuñado puede crear en tres segundos una foto en la que sales tú, completamente borracho, en una despedida de soltero a la que nunca fuiste.

Tu ex puede fabricar una foto tuya en una actitud que jamás tuviste.

Un alumno puede generar una imagen comprometedora de su profesor en el tiempo que dura la transición entre cl

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