Los bosques que unen los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua se transformaron en una zona de guerra invadida por minas terrestres ocultas en las montañas y explosivos artesanales lanzados desde drones y avionetas. La disputa interna del Cártel de Sinaloa no solo alteró la vida de las comunidades y desplazó a miles de familias, también provocó la peor temporada de incendios en los últimos 10 años.
En el primer semestre de 2025, más de 281 mil hectáreas de bosque ardieron en esta región de la Sierra Madre Occidental, una cifra superior a las 124 mil hectáreas registradas en el mismo periodo de 2024, y más de lo que se perdió durante todo ese año, cuando se incendiaron 130 mil hectáreas. El daño también rebasa las 170 mil hectáreas afectadas en todo 2023, un año considerado crítico por l

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