Dentro del mundo animal, los anfibios forman uno de los grupos más vulnerables y, en España, esta fragilidad ya se refleja en una crisis global sin precedentes que va en aumento.
Un estudio liderado por el Proyecto AMPHIDEB indica que la contaminación química y ciertos patógenos actúan juntos y ponen en riesgo a especies tan sensibles como el sapillo pintojo .
Un herbicida muy usado en agricultura altera el desarrollo de una infección fúngica que ya preocupa a los expertos. El estudio Exposure to the herbicide 2,4-D exacerbates infection outcome of a global amphibian pathogen muestra cómo el 2,4-D cambia el rumbo de la enfermedad y agrava sus efectos.
Descubren que los fitosanitarios y los patógenos pueden agravar el declive de los anfibios
El Proyecto AMPHIDEB, financiado por la EFSA y coordinado por el Grupo de Toxicología de Fauna Silvestre del IREC, analiza cómo interactúan los productos fitosanitarios con otros estresores que afectan a los anfibios . El objetivo es anticipar riesgos reales, no sólo medir efectos aislados en condiciones de laboratorio. Según el estudio, esta interacción es más peligrosa de lo que se pensaba.
Los investigadores trabajaron con dos cepas del hongo Batrachochytrium dendrobatidis (una europea de baja virulencia y otra exótica, mucho más agresiva) e inocularon a renacuajos y metamorfos del sapillo pintojo.
Observaron que la cepa exótica frenó el crecimiento desde etapas tempranas y dejó a los juveniles en peor estado físico. La cepa europea, en cambio, aceleró la metamorfosis si infectaba a los renacuajos, aunque sus efectos resultaban menos severos.
El herbicida 2,4-D cambió este equilibrio. Una exposición breve redujo el tamaño de los animales al terminar la metamorfosis , algo clave porque este tamaño marca buena parte de su supervivencia. Y cuando se combinó el 2,4-D con la cepa europea, el impacto subió hasta niveles comparables a los de la cepa exótica. Es decir, un patógeno que suele mantenerse contenido se volvió más dañino simplemente por la presencia del herbicida .
Cómo han llegado a estas conclusiones sobre la situación de los anfibios
El equipo organizó varios experimentos que siguieron el desarrollo de los anfibios desde el estado larvario hasta semanas después de la metamorfosis. Midieron crecimiento, carga infecciosa y condición corporal para ver cómo respondían los animales a cada combinación de factores.
La exposición al 2,4-D durante cinco días ya bastó para que los renacuajos metamorfosearan más pequeños. Ese retraso en el crecimiento se mantuvo después, sin señales de recuperación.
En paralelo, la combinación del herbicida con la cepa europea aumentó la carga fúngica y redujo la condición corporal de los juveniles, una señal de que el estrés químico facilita la infección .
Por qué este resultado preocupa a los investigadores
El equipo insiste en que las políticas sobre herbicidas deben tener en cuenta estos efectos combinados . Los anfibios ya viven al límite por la pérdida de hábitat y el cambio climático. Si además se suman contaminantes que agravan enfermedades existentes, el declive puede acelerarse de forma irreversible.
Comprender estas interacciones ofrece al menos una oportunidad de reacción antes de que nuevas poblaciones desaparezcan.

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