En muchas empresas se da por hecho que la relación de confianza entre empleados y empleadores permite cierta flexibilidad en la organización del trabajo . A veces surgen situaciones imprevistas que obligan a cambios rápidos en los turnos o días de trabajo, y se espera que los trabajadores respondan con mayor implicación. Por ejemplo, un empleado de logística puede recibir la indicación de modificar su jornada para cubrir un pedido urgente o un técnico de mantenimiento podría ser requerido para trabajar en un fin de semana debido a una avería crítica.
Aunque estas actuaciones se apoyan en la buena relación laboral y en la disposición habitual del empleado, no siempre generan satisfacción. El descontento puede aparecer cuando los cambios se repiten con frecuencia, afectan la vida persona

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