A los dos últimos viajeros-escritores por España, con los que voy a concluir estas andanzas y semblanzas, he tenido el inmenso privilegio de conocerles y hasta de gozar de su amistad y su saber. El primero, que hace bien poco que nos dejó, es el gran historiador vasco Fernando García de Cortázar y el otro, con quien espero poder seguir aprendiendo y compartiendo por mucho tiempo la alegría de vivir, es mi admirado Juan Eslava Galán, con quien se cerrará esta serie a boca de Navidad y de acabar con el año también.

Fernando García de Cortázar fue durante toda su vida, a la verdadera y ancestral manera de ser de su tierra, un vasco recio y valiente y un español cabal. Un jesuita docto y culto y un hombre comprometido con los esenciales principios de la humanidad y de su fe. Por ellos y en de

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