La Casa Blanca ha intensificado sus políticas migratorias tras un tiroteo que involucró a dos miembros de la Guardia Nacional en Washington. El sospechoso, Rahmanullah Lakanwal, un ciudadano afgano que llegó a EE. UU. en 2021 bajo la "Operación Bienvenidos Aliados", ha sido acusado de homicidio. Lakanwal, quien trabajó con fuerzas estadounidenses, solicitó asilo en 2024, el cual fue concedido en 2025. Un alto funcionario estadounidense indicó que no tenía antecedentes antes de su llegada al país.

El tiroteo ha llevado a Donald Trump a reforzar su retórica contra la inmigración. En un discurso, Trump afirmó: "No tenemos mayor prioridad de seguridad nacional que asegurar que tenemos control total sobre las personas que entran y permanecen en nuestro país". Esta declaración se produce en un contexto donde Trump busca un mandato para endurecer las leyes migratorias, prometiendo deportar a millones de personas.

Trump ha culpado a su predecesor por permitir la entrada de Lakanwal y ha exigido una revisión de todos los refugiados afganos admitidos durante el gobierno de Biden. Además, ha manifestado su intención de deportar a la familia del sospechoso, afirmando: "Estamos analizando toda la situación con la familia".

La administración de Trump ya había comenzado a revisar los casos de ciertos refugiados admitidos durante el gobierno anterior. Joseph Edlow, director de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. (USCIS), anunció una reevaluación rigurosa de las tarjetas de residencia para extranjeros de países considerados de interés, como Afganistán, Irán y Venezuela. Esta política busca evaluar si un extranjero representa una amenaza para la seguridad pública.

Trump también ha propuesto lo que llama "migración inversa", sugiriendo que se detendría la migración de todos los países del Tercer Mundo. Sin embargo, defensores de los derechos de los inmigrantes han advertido que la retórica de Trump podría perjudicar a la comunidad afgana en EE. UU. Shawn VanDiver, director ejecutivo de AfghanEvac, enfatizó que el "acto aislado y violento del sospechoso no debe ser usado como excusa para definir o menospreciar a toda una comunidad".

Más de 190,000 afganos se han reasentado en EE. UU. desde agosto de 2021. Las críticas hacia la administración de Trump han surgido, especialmente tras el tiroteo que resultó en al menos una muerte. Stephen Miller, un alto asesor de Trump, descalificó las preocupaciones sobre los refugiados afganos, argumentando que no solo se importan individuos, sino también sociedades.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también ha declarado que se están tomando medidas para evitar que inmigrantes indocumentados reciban beneficios fiscales federales, siguiendo las órdenes del presidente. La situación sigue evolucionando mientras la administración de Trump busca implementar cambios significativos en la política migratoria del país.