La oficina de prensa de la Agencia Judía Para Israel estaba atestada de reporteros de distintas nacionalidades. Inquietos, esperaban la presencia del último descendiente del Sumo Sacerdote Aarón , un Levita Cohanim , que había abandonado su aislamiento voluntario para, según se informó, alertar sobre un peligro inminente debido a que en días pasados, un grupo de judíos del Instituto del Templo había vuelto al rito antiguo de sacrificar animales para la expiación de los pecados, después de dos mil años de no usarse.

El hecho había ocurrido en la localidad de Yeshiva Beit Orot , Jerusalén, donde el rabino Yisrael Ariel y 400 judíos practicantes degollaron corderos , rociaron su sangre, quemaron sus grasas e hicieron sonar trompetas de plata, tal y como hacían los antiguos judíos

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