TEGUCIGALPA (AP) — Este domingo, más de seis millones de hondureños se dirigen a las urnas para elegir a su nuevo presidente y Congreso, en una jornada electoral marcada por acusaciones de posible fraude. La campaña ha estado llena de tensiones, con tres candidatos principales en un virtual empate según las encuestas. La abogada Rixi Moncada, del partido oficialista Libertad y Refundación (Libre), busca continuar las políticas de la presidenta saliente Xiomara Castro. Sus principales rivales son el expresentador de televisión Salvador Nasralla, del Partido Liberal, y el empresario conservador Nasry Asfura, del Partido Nacional. Moncada, de 60 años, ha prometido "democratizar" la economía y mejorar el acceso a créditos. Sin embargo, enfrenta la desconfianza de los votantes, quienes han expresado insatisfacción con el gobierno actual, a pesar de algunas mejoras en las tasas de homicidio y desempleo. Nasralla, de 72 años, ha centrado su campaña en la lucha contra la corrupción, mientras que Asfura, de 67 años, se presenta como un candidato práctico con experiencia en la alcaldía de Tegucigalpa. A pesar de su trayectoria, Asfura ha sido acusado de malversación de fondos, lo que él niega. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado su apoyo a Asfura, describiéndolo como el "único verdadero amigo de la libertad en Honduras". Trump ha criticado a Moncada y Nasralla, sugiriendo que representan un peligro para la democracia. Las acusaciones de fraude han surgido de ambos lados. Moncada ha señalado que el bipartidismo tradicional está detrás de un plan para manipular los resultados, mientras que Nasralla ha advertido sobre la intervención del gobierno en el proceso electoral. El clima de tensión se ha intensificado, con el Consejo Nacional Electoral (CNE) enfrentando críticas por su independencia. La actual presidenta del CNE, Ana Paola Hall, ha denunciado la injerencia de las Fuerzas Armadas en el proceso electoral. Human Rights Watch ha expresado su preocupación por las denuncias de fraude y la violencia contra defensores de derechos civiles. La OEA y la Unión Europea también han instado a las autoridades a garantizar la independencia del CNE. A medida que se acerca la votación, los indecisos jugarán un papel crucial en el resultado de estas elecciones, que podrían marcar un cambio significativo en la política hondureña. La polarización y la desconfianza en el sistema electoral son temas centrales en esta contienda, que se desarrolla en un contexto de alta tensión política y social en el país.