Uno de los grandes mitos para asustar a los niños sobre los peligros de la calle es decirles que los depredadores son extraños ocultos tras las sombras que buscan hacerles daño, pero la realidad es mucho más aterradora, están muy cerca, por lo general, en la misma familia o en el entorno de las víctimas.

Pero en esta era digital, los depredadores no acechan solo en el mundo real; también se esconden detrás de avatares en plataformas de juegos y mensajería. Durante los últimos años, las autoridades internacionales han destapado una de las redes de explotación infantil más perturbadoras de la última década: el Grupo 764.

Esta organización, que el FBI investiga activamente en más de 250 expedientes este año, se autodefine bajo una estética de "secta neonazi y satánica". Sin embargo, detrás

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