Pedro Sánchez y José Luis Ábalos funcionaron como un tándem político ‘líder-fontanero’ durante casi una década. Una interdependencia, asimétrica, sin la que el jefe del Ejecutivo dificilmente podría haber reorganizado a las bases para reconquistar la secretaría general del PSOE en contra del aparato en 2017 ni llegado posteriormente a Moncloa, con una moción de censura trabajada en buena medida por el que era su mano derecha. Ábalos, por su parte, tampoco podría haber saltado de Valencia a la política estatal haciéndose con las llaves de Ferraz y convirtiéndose posteriormente en ministro de Fomento sin dicha simbiosis. El binomio de resistencia se rompió en 2021 , tras la remodelación del Gobierno que incluyó la salida de Ábalos y que se completó con su relevo también en la secretaría de

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