La suya fue una vida dura y corta; la suya fue una historia casi olvidada, como si aquella fuese alguna más de las atrocidades de la época. El 9 noviembre de 1977, en plena efervescencia política de la transición y allá en las orillas de la sociedad, apareció su cadáver. María Isabel Gutiérrez Velasco, una joven prostituta de 23 años, con un hijo pequeño a sus espaldas, apareció calcinada en su celda de la prisión de Basauri . Aquella muerte provocó un inesperado estallido protagonizado por una parte del heterogéneo grupo que el régimen había estigmatizado bajo el calificativo de chusma. Las putas de Las Cortes, de bar en bar, cerraron lo locales de Las Cortes, de bar en bar, al grito de “¡Ha muerto una compañera, hoy no se trabaja!” No se recuerda otra huelga de la prostitución en Bi

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