L a reaparición del expresidente AMLO en redes sociales para anunciar la publicación de su nuevo libro titulado Grandeza desde su finca en Palenque, Chiapas —alejado de actos públicos desde su retiro del cargo en octubre de 2024— fue para dejar un mensaje claro: “no hay que hacerle sombra a nuestra Presidenta”, en referencia a Claudia Sheinbaum.

Aunque la frase puede interpretarse como un respaldo, la reaparición de AMLO avecina múltiples advertencias políticas. Aquí algunos de los principales puntos de tensión:

Riesgo de reavivar la dependencia mediática

Que AMLO use su influencia mediática para reafirmar su legado y señalar que Sheinbaum debe conducir el país puede mantener viva una idea explícita: que la presidencia actual es una continuidad de su mandato. Eso debilita simbólica y políticamente la autonomía del nuevo gobierno, restando valor a su capacidad de gobernar por sí sola. Además, coloca a Sheinbaum en una doble situación: gobernar, y simultáneamente reivindicar su independencia.

Un libro político más que cultural

Aunque Grandeza promete ser una obra que reivindica la riqueza cultural de México, su contexto y su oportunidad —en vísperas de una etapa electoral clave— invitan a verlo también como herramienta de influencia. Publicar desde Palenque, sin aparición pública, pero con llegada masiva por redes, permite posicionar nuevamente a AMLO como referente para su base, sin asumir responsabilidad directa.

Ambigüedad sobre los límites del poder real

Al insistir en que “el país está en buenas manos” con Sheinbaum, AMLO contribuye a perpetuar una narrativa en donde la autoridad última seguiría siendo indirecta, bajo su legado. Ese tipo de maniobra puede obstaculizar que el gobierno actual construya su propia legitimidad: cada vez que Sheinbaum actúa, parte del público podría percibir que lo hace “encargada” o “por encargo” del expresidente.

Potencial de polarización en un contexto de crisis

En un momento en que México enfrenta desafíos en seguridad, economía y gobernabilidad, la reaparición de AMLO conmemora nostalgia y polariza. Para críticos, puede reavivar rencores; para seguidores, reafirma lealtades. Eso no ayuda a la gobernabilidad: más bien exacerba divisiones, dificulta consensos y consolida un sistema de dependencia personalista.

Un desafío a la gobernabilidad institucional

El nuevo gobierno de Sheinbaum requerirá estabilidad y claridad institucional. Pero la figura de AMLO sigue latente, como un respaldo tácito con fuerza mediática. Eso deja en entredicho la idea de la transición completa al liderazgo de la presidenta. Si la línea entre legado y poder real permanece borrosa, la institucionalidad corre el riesgo de perder peso frente a la figura individual.

La reaparición de AMLO con su libro no debe entenderse como un acto meramente literario o nostálgico. Es, sobre todo, un movimiento político calculado: mantiene su presencia mediática, reaviva el simbolismo de su proyecto, y condiciona, aunque de forma velada, la percepción del gobierno actual. Para Sheinbaum, representa un doble reto: construir su propio liderazgo en serio, y al mismo tiempo enfrentar la sombra de su mentor histórico. Si verdaderamente aspira a consolidar su mandato como independiente y fuerte, deberá marcar con claridad la línea entre lo que fue y lo que ahora corresponde a un nuevo capítulo en la historia política de México. (Agencias)