REHILETE

Primero se pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum cabeza fría en sus reacciones a lo que hace y dice el belicoso (y veleidoso) Donald Trump, lo cual ella ha venido haciendo de manera impecable, y ahora se le pide con relación a marchas y bloqueos de inconformidad que han estallado en las últimas semanas. Lo último que se desea es una polarización política entre Morena y la oposición, en la que se involucre la Presidencia entre epítetos y descalificaciones. Se necesita equilibrio y ecuanimidad en momentos en que la gobernabilidad y la certidumbre serán decisivos si queremos reactivar a la economía.

Pero así como demandamos cabeza fría a la mandataria, tendríamos que exigírnosla nosotros mismos. La politización convierte a la opinión pública en rehén de comentocracia y medios de

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