Es de agradecer que en McLaren tengan, posiblemente, a los peores estrategas de la Fórmula 1. No tanto porque sean incapaces de gestionar una carrera con relevancia en las paradas en boxes, sino porque su absurda inutilidad para decidir qué piloto deben primar regaló una victoria de oro a Max Verstappen. El neerlandés ganó una carrera que casi era su última oportunidad, por delante de Oscar Piastri, que pese a su gran fin de semana ya tiene muy pocas opciones, y de Carlos Sainz , colosal para sumar su segundo podio con Williams. Lando Norris, que partía segundo, acabó cuarto. Si se repite este resultado el domingo en Abu Dabi, el Mundial será para Verstappen.
Fernando Alonso acabó séptimo, un resultado nada ilusionante pero razonablemente óptimo, toda vez que el asturiano tuvo un trompo

El Comercio

New York Post
Screen Rant
The Conversation
Raw Story
Cleveland Jewish News