Tener un limonero en casa se ha convertido en una de las opciones más populares para quienes buscan árboles frutales de fácil mantenimiento. Además de proporcionar sombra y aroma, permite disfrutar de limones frescos durante buena parte del año . Sin embargo, para que el árbol crezca sano y produzca correctamente, conviene conocer ciertos detalles.
Franco Masferrer, especialista chileno en jardinería, ha explicado en diversas entrevistas que el éxito de un limonero en casa depende en gran parte de cómo se controle el desarrollo de sus brotes . En un video compartido en redes sociales, subrayó que uno de los errores más frecuentes es permitir que ciertas ramas crezcan sin control desde la base del tronco.
¿Qué brotes deben evitar aquellos que tienen un limonero en casa?
Masferrer aclaró que, al adquirir un cítrico en un vivero, lo más habitual es que se trate de un árbol injertado . En sus palabras: «La especie que se inserta en la parte superior es la del fruto que queremos mantener, ya sea por su forma, color o sabor».
Este proceso, denominado injerto, permite combinar la resistencia del patrón (la parte inferior del árbol) con las cualidades del fruto que se desea cultivar.
El experto insistió en la importancia de vigilar los brotes que surgen desde la parte baja del tronco. «Si tienes un cítrico y, en la parte baja del tronco o de las ramas, le empezaron a salir brotes, debes cortarlos siempre» , explicó. Estos crecimientos no deseados pueden quitarle fuerza al injerto, retrasar la producción y alterar las características del fruto.
Dejar que esos brotes prosperen implica que el patrón, más resistente pero sin valor frutal, domine sobre la parte injertada. De este modo, el árbol puede perder su capacidad de producir limones del tipo esperado.
Por ello, el control de los brotes es una tarea esencial para el buen desarrollo del limonero en casa.
¿Por qué conviene elegir un limonero injertado?
Masferrer destacó que el injerto aporta ventajas notables frente a un limonero cultivado desde semilla . “El injerto que se usa como base suele ser más resistente a los cambios de temperatura, al frío, al calor y a la falta de humedad”, señaló.
Este método permite obtener un árbol adaptado a distintos tipos de suelo y condiciones climáticas, reduciendo los riesgos de enfermedades.
Además, plantar desde semilla puede requerir entre tres y cinco años hasta que el árbol empiece a producir frutos. En cambio, con un limonero injertado, la espera se acorta considerablemente y se obtiene una planta más estable. Masferrer añadió que “cualquier cítrico que compres en un vivero será un injerto”, una práctica habitual para garantizar la calidad del cultivo.
El limonero en casa, cuando proviene de injerto, no solo crece con mayor vigor, sino que ofrece una fructificación más temprana. Aun así, la poda regular y el control de los brotes son aspectos imprescindibles para mantener su productividad.
Las tres podas esenciales para mantener sano el limonero
El experto en plantas Ignacio Guío coincide con Masferrer en que la poda es determinante para el bienestar del limonero . Según explicó, «es fundamental encontrar un equilibrio a la hora de podar», ya que un exceso o una falta de cortes puede debilitar al árbol. En la misma línea, Guío distingue tres tipos principales de poda:
- Poda de saneamiento: se realiza durante todo el año. Consiste en eliminar ramas secas, enfermas o dañadas para concentrar la energía en las zonas sanas.
- Poda de mantenimiento: evita que el árbol se enferme o se debilite. Implica cortar ramas que se cruzan o crecen hacia el interior, lo que mejora la circulación del aire y la entrada de luz.
- Poda de estructuración: se lleva a cabo entre el final del invierno y el inicio de la primavera. En esta etapa se definen tres o cuatro ramas principales, que servirán de base para el crecimiento del resto.
Estas prácticas ayudan a que el limonero en casa mantenga su forma, aproveche mejor los nutrientes y produzca limones de manera continua.
Cómo cuidar los brotes y multiplicar un limonero en casa
Cuando aparecen nuevos brotes, el tratamiento varía según su origen. Si provienen de la parte baja del tronco en un árbol injertado, deben cortarse para no restar energía al injerto principal.
En cambio, si se trata de brotes sanos en ramas superiores, pueden aprovecharse para propagar nuevas plantas. Los pasos básicos para cuidar un brote existente son:
- Riego: mantener el suelo húmedo sin exceso de agua, aumentando la frecuencia en verano y reduciéndola en invierno.
- Luz solar: ubicar el árbol en un espacio con buena iluminación, pero protegido del sol intenso en las horas centrales del día.
- Fertilización: aplicar un abono específico para cítricos, equilibrado en nitrógeno, fósforo y potasio.
Para crear nuevos ejemplares, pueden utilizarse semillas o esquejes . Las semillas se colocan en papel húmedo dentro de una bolsa plástica hasta que germinen, mientras que los esquejes se preparan a partir de ramas jóvenes y se enraízan con la ayuda de aloe vera o enraizante comercial.

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