CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 30 (EL UNIVERSAL).- Limp Bizkit : Fred Durst, Wes Borland, John Otto y DJ Lethal se acomodaron de espaldas al público. En la pantalla comenzaron a aparecer imágenes de Sam Rivers : momentos de carretera, fragmentos de giras, escenas domésticas en estudio.
Algunos se cubrieron el rostro, otros respiraron hondo. La multitud, consciente del instante, respondió en apoyo desde su lugar: "¡Rivers, Rivers!"
La muerte del bajista, ocurrida apenas semanas atrás, seguía fresca. Y aunque Loserville se había concebido como un festival de celebración, esa noche no podía iniciar sin reconocer al músico que sostuvo el corazón rítmico del nu metal desde 1994.
Durst rompió la quietud con un "Ok, ok, cabrones...", alivianando el aire antes de soltar los clásicos como "Sh

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