La pandemia del covid-19 no solo paró el mundo, distópico en aquellos días de incertidumbre, drama y supervivencia. También lo cambió.

En 2020, el año de las mascarillas, el del conteo terrible de las defunciones, a centenares de miles, el de la búsqueda de una vacuna para salvarse mientras la sociedad tuvo que encerrarse para frenar el avance del coronavirus, hubo un clic.

Se desconoce si de aquel episodio traumático que situó al ser humano frente a su vulnerabilidad, alguien salió mejor. El covid hizo mutar a la humanidad, aún sacudida por el zarandeo que le provocó una experiencia demoledora.

Esa agitación dibujó un escenario más próximo a lo apocalíptico. Desde entonces, todo adquirió el rango de una huida hacia delante, embalada la mayoría pero sin una clara dirección.

El ciclismo

See Full Page