En 1990, en una de las reformas impulsadas por el gobierno de César Gaviria, se creó en Colombia el salario integral, una alternativa de remuneración que buscaba atraer talento altamente calificado con paquetes más simplificados.

Hasta ese momento, todos los trabajadores formales tenían salarios ordinarios con prestaciones obligatorias separadas (prima, cesantías, recargos, vacaciones, etc.) y la innovación del salario integral consistía en que permitía flexibilizar las relaciones laborales, reducir costos administrativos y parafiscales, así como facilitar esquemas de compensación ejecutiva y gerencial.

Desde su creación, el salario integral unifica en un solo pago el salario básico, las prestaciones, los recargos y la prima. Para acceder a esta modalidad, se debe devengar míni

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