Alexis Castillo era normal, al menos, lo que en esta accidentada y turbulenta cotidianidad, atestada de tecnología y de un pobre conocimiento de nosotros mismos, catalogamos como normal, .

De eso hace más de 20 años. La dama proveniente de El Tocuyo, ciudad del estado Lara, una de las más antiguas de Venezuela, dijo que iría a visitar a su familia y a vuelta de un año sin verla, el oriundo de Pedernales, capital del municipio homónimo, comprendió que no regresaría. Con un traumático aderezo, según el testimonio de amigos en común, estaba embarazada de otro hombre.

Técnico de profesión y hombre de trabajo, a la usanza de los amores de antaño, que se prometían fidelidad eterna, decidió resolverlo de la única forma que en aquel entonces, en un pueblo de provincias se conocía: al mejor estil

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