Desde la imagen documental y de corte social –con el lente puesto en las revoluciones de Cuba y Nicaragua– hasta desnudos inusuales en la fotografía mexicana, fotorreportajes, trabajo de estudio y proyectos comerciales, la obra de Maritza López ha estado siempre marcada por “una vena provocadora”, transgresora.
Ella misma lo reconoce: “siempre he llevado esa necesidad de provocar. Incluso cuando hice los calendarios de Gloria Trevi –con la cantante en su apogeo, en los años 90–, que empezaron con sesiones muy simples en traje de baño, supe que era una oportunidad para ir más allá de lo establecido”.
Su principal motivación, más que incomodar o desafiar el statu quo , tiene un sentido lúdico. “Me interesa juguetear con lo normal, no me gusta ser muy normalita. Siempre he tenido esta int