Un estudio científico realizado en el Reino Unido reveló que la distribución de la grasa corporal, más que la cantidad total de peso, puede determinar la velocidad del envejecimiento del corazón. La investigación, publicada en la revista European Heart Journal , analizó datos de más de 21.000 participantes del Biobanco británico mediante inteligencia artificial y encontró diferencias clave entre los cuerpos en forma de “manzana” y “pera”.
Los investigadores identificaron que la grasa visceral , localizada en lo profundo del abdomen y alrededor de órganos vitales, acelera el deterioro del sistema cardiovascular. Por el contrario, la grasa acumulada en caderas y muslos , más común en mujeres con cuerpo tipo “pera”, mostró un efecto protector sobre la función cardíaca.
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