Sorpresivamente, el senador Adán Augusto López Hernández salió de la vieja sede parlamentaria de Xicoténcatl para ejercitar una de sus piernas tras la intervención quirúrgica de meniscos a la que se sometió recientemente.

A paso lento, cruzó la calle, entró al Callejón de la 57, se detuvo en un puesto de quesadillas y gorditas de chicharrón y luego tomó República de Cuba.

"¿No quiere servicio?", le provocó una mujer, presumiblemente venezolana, al otro lado del local. "Tenemos que sacar dinero..."

"Es el de La Barredora", le dijo a lo lejos un empleado de un local cuando doblaba a la derecha para caminar sobre República de Cuba. El parlamentario no dijo nada y siguió su paso.

Desde hace varias semanas arrastra una controversia por los vínculos del que era su Secretario de Seguridad en

See Full Page