Los comerciantes y fabricantes acogen el cese de las importaciones baratas de calzados, aunque no se descartan alzas de precios para los consumidores

Es viernes al mediodía en el inquieto centro de Ciudad de México. A las zapaterías donde se vende calzado de fabricación local entran apenas un par de clientes que revisan entre limitados modelos. En contraste, las tiendas asiáticas, donde se ofrecen modelos importados y baratos , están abarrotadas de personas examinando los anaqueles con cientos de pares, de todas las tallas y colores. La escena es un termómetro de la dura competencia entre la industria mexicana de calzado y la de bienes terminados.

En la víspera, el Gobierno terminó con los beneficios tributarios y de logística para la importación de zapatos terminados , buscando prot

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